Os voy a contar una historia terrible:
una muchacha camina en medio de abril
y es hermosa, y se siente sola y tiene miedo.
A su espalda lleva escuchando un minuto
el latir de unos pasos que la siguen.
La muchacha camina y mira de reojo,
comienzan a sudarle las manos,
apresura el ritmo,
busca formas de despiste,
una manera de huir,
pero nota que el chico sigue, inexorable,
aguardando sin perderla de vista,
poniendo los compases a su desazón.
La muchacha que camina aminora ahora velocidad,
deshace el tintineo de los pasos,
espera que resulte y la adelante,
que él sólo sea un chico que pasea
contemplando un rato su belleza de abril.
Entonces él lo hace y ella respira
mientras lo ve alejarse,
elegante y tranquilo,
pensando aliviada que sólo es un chico
sumergiéndose en el sumidero de la ciudad.
Así es, poco más o menos,
la historia terrible de la chica que camina.
Sólo hace falta un detalle, digamos narratológico,
para tomar dimensión exacta de su intención.
Esta historia terrible está contada
desde el punto de vista del verdugo.
jueves, 30 de octubre de 2008
martes, 21 de octubre de 2008
Nos veremos por allí
José María Gómez Valero y Juan Antonio Bermúdez recitarán poemas de sus libros más recientes, Lenguajes y Compañero enemigo, y lo harán en Sevilla, el jueves, en la Sala El Cachorro, con motivo de los recitales poéticos del tercer encuentro Chilango Andaluz.
José María recitará sobre imágenes creadas para sus poemas por José Miguel Pereñíguez (Premio Velázquez 2008 que concede el Ministerio de Cultura) y Juan Antonio sobre las imágenes que Joaquín González Muñoz, Quini, creó especialmente para Compañero enemigo, el libro editado recientemente por Libros de la Herida. Junto a ellos estará también la poeta Rocío Hernández Triano.
José María recitará sobre imágenes creadas para sus poemas por José Miguel Pereñíguez (Premio Velázquez 2008 que concede el Ministerio de Cultura) y Juan Antonio sobre las imágenes que Joaquín González Muñoz, Quini, creó especialmente para Compañero enemigo, el libro editado recientemente por Libros de la Herida. Junto a ellos estará también la poeta Rocío Hernández Triano.
lunes, 20 de octubre de 2008
En Córdoba
Este fin de semana estuve recitando en Córdoba en un acto por la paz en Colombia. Del periplo, intenso en muchos sentidos, me quedo con la divertida noche en el hospedaje Luis de Góngora (sí, ya sé, lo que faltaba) y con el largo paseo de horas por la judería en una mañana inolvidable, con una pequeña resaca española que le daba a todo una pátina hermosamente onírica. Aquello tuvo el magnetismo de los sueños. Volveré (volveremos) algún día.
miércoles, 8 de octubre de 2008
Un abrazo para Marcos Ana
El colectivo La Palabra Itinerante ha sido invitado a participar en la presentación del libro (Decidme cómo es un árbol (Memorias de la prisión y la vida), de Marcos Ana, que tendrá lugar en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) el próximo sábado 11 de Octubre a las 20.30 horas en el Salón de Embajadores del Palacio de la Duquesa de Medina Sidonia.
Veréis por qué os lo contamos...Queríamos mostrar nuestra consideración y respeto a este excelente ser humano y pensamos que lo que más nos apetecía era convocar a amigas y amigos, compañeras y compañeros en las aventuras de la palabra poética, para invitarles a ofrecerle su abrazo, un abrazo que le daremos públicamente en el acto de este sábado de parte de todos. Hemos decidido que nuestra intervención se llame Un abrazo para Marcos Ana, y puedes sumarte a este modesto y sencillo homenaje, tan pequeño como lleno de cariño, haciéndonos llegar tu abrazo para Marcos Ana. El sábado dos poetas de La Palabra Itinerante leerán ante Marcos Ana y el resto de personas presentes los nombres de todos aquellos que se sumen al abrazo, y, a continuación, le daremos ese abrazo públicamente en nombre de todos.
Al terminar la Guerra Civil, en 1939, Marcos Ana fue detenido, junto a millares de demócratas, y condenado a muerte. Permaneció encarcelado durante 23 años ininterrumpidos: toda su juventud y la mitad de su vida. Su peripecia vital ha estado marcada por una pasión constante en defensa de los oprimidos y desheredados y una entrega absoluta (en su escritura, en su labor diaria) a la voluntad de vivir y transformar la vida. No se trata, obviamente, de conseguir firmas para nada, ni de batir récord, ni de poner el nombre en una exposición de nombres. Se trata sólo de ofrecer, de parte de las gentes de la poesía, la literatura, los movimientos sociales… un cariñoso gesto de respeto y agradecimiento a Marcos Ana. Un gesto cómplice y cercano.Un abrazo.
Si te apetece unirte a este abrazo, que vale por muchos abrazos, puedes hacernos llegar a esta dirección de correo-e:
lapalabraitinerante@yahoo.es
un mensaje que llevara tu nombre en ASUNTO + mi abrazo para Marcos Ana o algo similar. Quedan pocos días para el acto (es este sábado por la tarde), y aunque, como te decíamos, no es nuestro interés juntar mil nombres ni hacer una nómina exhaustiva de algo, sí que te invitamos a enviar con cierta urgencia tu abrazo para estar seguros de que compartimos tu nombre en dicho acto y, si te fuera posible, ayudarnos a difundir la propuesta entre quien creas que pueda estar interesado. A continuación un texto con algo más de información.
UN ABRAZO PARA MARCOS ANA
Fernando Macarro, Marcos Ana:poeta, luchador incansable, hombre bueno. Creemos que Marcos Ana merece un abrazo, un fuerte abrazo. Demasiado olvidado durante demasiado tiempo, Marcos Ana nos parece un ejemplo de actitud y dignidad,un ser humano y un poeta de palabra libre y viva,de palabra valiente, generosa, hospitalaria y fraterna. Compañeras y compañeros de los oficios de la palabra quieren rendirleun pequeño y sencillo homenaje para significarle su compañíay ofrecerle su respeto y su agradecimiento por tantas cosas.Para aquellos que no sepáis de él, podéis conocer más sobre Marcos Ana aquí, (donde a su vez podéis encontrar enlaces a otras webs interesantes), o entre las páginas del libro Decidme cómo es un árbol (Memorias de la prisión y la vida), libro editado por Umbriel y prologado por José Saramago. El sábado 11 de Octubre a las 20.30 horas, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), en el Salón de Embajadores del Palacio de la Duquesa de Medina Sidonia, tendrá lugar una presentación de dicho libro en el que intervendrá el propio Marcos Ana, el escritor Juan José Téllez, que le presentará, y las y los poetas del colectivo La Palabra Itinerante. Esperamos vuestro abrazo…
Veréis por qué os lo contamos...Queríamos mostrar nuestra consideración y respeto a este excelente ser humano y pensamos que lo que más nos apetecía era convocar a amigas y amigos, compañeras y compañeros en las aventuras de la palabra poética, para invitarles a ofrecerle su abrazo, un abrazo que le daremos públicamente en el acto de este sábado de parte de todos. Hemos decidido que nuestra intervención se llame Un abrazo para Marcos Ana, y puedes sumarte a este modesto y sencillo homenaje, tan pequeño como lleno de cariño, haciéndonos llegar tu abrazo para Marcos Ana. El sábado dos poetas de La Palabra Itinerante leerán ante Marcos Ana y el resto de personas presentes los nombres de todos aquellos que se sumen al abrazo, y, a continuación, le daremos ese abrazo públicamente en nombre de todos.
Al terminar la Guerra Civil, en 1939, Marcos Ana fue detenido, junto a millares de demócratas, y condenado a muerte. Permaneció encarcelado durante 23 años ininterrumpidos: toda su juventud y la mitad de su vida. Su peripecia vital ha estado marcada por una pasión constante en defensa de los oprimidos y desheredados y una entrega absoluta (en su escritura, en su labor diaria) a la voluntad de vivir y transformar la vida. No se trata, obviamente, de conseguir firmas para nada, ni de batir récord, ni de poner el nombre en una exposición de nombres. Se trata sólo de ofrecer, de parte de las gentes de la poesía, la literatura, los movimientos sociales… un cariñoso gesto de respeto y agradecimiento a Marcos Ana. Un gesto cómplice y cercano.Un abrazo.
Si te apetece unirte a este abrazo, que vale por muchos abrazos, puedes hacernos llegar a esta dirección de correo-e:
lapalabraitinerante@yahoo.es
un mensaje que llevara tu nombre en ASUNTO + mi abrazo para Marcos Ana o algo similar. Quedan pocos días para el acto (es este sábado por la tarde), y aunque, como te decíamos, no es nuestro interés juntar mil nombres ni hacer una nómina exhaustiva de algo, sí que te invitamos a enviar con cierta urgencia tu abrazo para estar seguros de que compartimos tu nombre en dicho acto y, si te fuera posible, ayudarnos a difundir la propuesta entre quien creas que pueda estar interesado. A continuación un texto con algo más de información.
UN ABRAZO PARA MARCOS ANA
Fernando Macarro, Marcos Ana:poeta, luchador incansable, hombre bueno. Creemos que Marcos Ana merece un abrazo, un fuerte abrazo. Demasiado olvidado durante demasiado tiempo, Marcos Ana nos parece un ejemplo de actitud y dignidad,un ser humano y un poeta de palabra libre y viva,de palabra valiente, generosa, hospitalaria y fraterna. Compañeras y compañeros de los oficios de la palabra quieren rendirleun pequeño y sencillo homenaje para significarle su compañíay ofrecerle su respeto y su agradecimiento por tantas cosas.Para aquellos que no sepáis de él, podéis conocer más sobre Marcos Ana aquí, (donde a su vez podéis encontrar enlaces a otras webs interesantes), o entre las páginas del libro Decidme cómo es un árbol (Memorias de la prisión y la vida), libro editado por Umbriel y prologado por José Saramago. El sábado 11 de Octubre a las 20.30 horas, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), en el Salón de Embajadores del Palacio de la Duquesa de Medina Sidonia, tendrá lugar una presentación de dicho libro en el que intervendrá el propio Marcos Ana, el escritor Juan José Téllez, que le presentará, y las y los poetas del colectivo La Palabra Itinerante. Esperamos vuestro abrazo…
viernes, 19 de septiembre de 2008
Un antiguo poema de mucha actualidad
No sé de dónde me viene
ese deseo ansioso
de tirarme de cabeza a las flores,
de pintarme la cara con agua de río
y colocarme una sonrisa de bosque azul.
Y no sé por qué ese deseo
es juguetón y travieso
y le saca la lengua a la realidad,
esa cronometrada y virtual realidad
que es como misa del gallo
oficiada en los antros oscuros de pobreza
y las oficinas con corbata de la Quinta Avenida.
Y no sé por qué siempre creo
que detrás de las antenas
voy a encontrarme una avispa
jugando al parchís con sus alas,
o por qué siempre creo
que dentro del televisor
se esconde un elfo aprendiendo esperanto.
Algo debe ser, amor,
lo que me invita a mirarte a los ojos
cuando lees un poema
o lloras viendo el beso de la escena última,
o acaricias cuidadosamente el pomo de mi puerta
con unas manos que no son tuyas ni mías
sino del silencio azul de las violetas.
Algo será lo que tengo
que se me expande como el eco
a través de mi voz y de mi locura,
o también como la pobreza y la miseria
a través de la esfera de acero del mundo.
Algo será.
Algo será, porque siento mirar al cielo
y encontrarme un dólar en vez del sol
y un Cartier en vez de la luna.
(Y ahora, ¿a quién le dejo yo
mi Amazonas muerto de inocencia?
¿A quién le pido auxilio
si el propio amor me da la hora?)
No sé.
Algo tengo.
Algo tengo que me hace odiar
los enchufes que tocan tus dedos,
los interruptores que te besan la piel,
los botones que escupen tus poros.
Es decir: la luz, la tele, el lavaplatos,
el rostro de enfado, tu rostro de los domingos,
el rostro del Pato Donald,
la palma de una mano abierta -así-
los ojos de mortero inesperado de los muertos,
el general que responde con flores de luto
o el grito colgado de la lámpara
inmensa y codiciosa de la White House,
y que no deja dormir a los criados por las noches.
Y no sé por qué,
pero siento que cuando apagas la luz
y te desnudas la risa
se me encienden todas las luciérnagas
y los ciervos bailan una polka en mi cabeza
y mi dragón preferido le da un beso en la boca
a la diminuta hormiga roja que habita
en el centro exacto de la Tierra.
Y no sé cómo ni por qué,
pero cuando apagas la luz
y te desnudas la voz,
un coro inmenso de niños neoyorkinos
con pantalones cortos rojos -muy rojos-
me atracan salvajes con un poema en los labios.
Y río, río,
yo también río,
río cuando veo vencedores sin medalla
que se emborrachan de amanecida,
o vasos de cristal que acogen
rosas rojas caídas de las voces
de un feliz tendero septuagenario.
Y me siento bien,
infinitamente bien,cuando cierro los ojos
y veo a toda la Humanidad
mirándose de frente sin cara de póker.
Por todo ello podréis entender
que no sé qué es lo que tengo dentro
que se abre como una flor azul en la yema de tus labios
y que se cierra como una ventanilla lunática
en los ojos de millones de mendigos hambrientos.
ese deseo ansioso
de tirarme de cabeza a las flores,
de pintarme la cara con agua de río
y colocarme una sonrisa de bosque azul.
Y no sé por qué ese deseo
es juguetón y travieso
y le saca la lengua a la realidad,
esa cronometrada y virtual realidad
que es como misa del gallo
oficiada en los antros oscuros de pobreza
y las oficinas con corbata de la Quinta Avenida.
Y no sé por qué siempre creo
que detrás de las antenas
voy a encontrarme una avispa
jugando al parchís con sus alas,
o por qué siempre creo
que dentro del televisor
se esconde un elfo aprendiendo esperanto.
Algo debe ser, amor,
lo que me invita a mirarte a los ojos
cuando lees un poema
o lloras viendo el beso de la escena última,
o acaricias cuidadosamente el pomo de mi puerta
con unas manos que no son tuyas ni mías
sino del silencio azul de las violetas.
Algo será lo que tengo
que se me expande como el eco
a través de mi voz y de mi locura,
o también como la pobreza y la miseria
a través de la esfera de acero del mundo.
Algo será.
Algo será, porque siento mirar al cielo
y encontrarme un dólar en vez del sol
y un Cartier en vez de la luna.
(Y ahora, ¿a quién le dejo yo
mi Amazonas muerto de inocencia?
¿A quién le pido auxilio
si el propio amor me da la hora?)
No sé.
Algo tengo.
Algo tengo que me hace odiar
los enchufes que tocan tus dedos,
los interruptores que te besan la piel,
los botones que escupen tus poros.
Es decir: la luz, la tele, el lavaplatos,
el rostro de enfado, tu rostro de los domingos,
el rostro del Pato Donald,
la palma de una mano abierta -así-
los ojos de mortero inesperado de los muertos,
el general que responde con flores de luto
o el grito colgado de la lámpara
inmensa y codiciosa de la White House,
y que no deja dormir a los criados por las noches.
Y no sé por qué,
pero siento que cuando apagas la luz
y te desnudas la risa
se me encienden todas las luciérnagas
y los ciervos bailan una polka en mi cabeza
y mi dragón preferido le da un beso en la boca
a la diminuta hormiga roja que habita
en el centro exacto de la Tierra.
Y no sé cómo ni por qué,
pero cuando apagas la luz
y te desnudas la voz,
un coro inmenso de niños neoyorkinos
con pantalones cortos rojos -muy rojos-
me atracan salvajes con un poema en los labios.
Y río, río,
yo también río,
río cuando veo vencedores sin medalla
que se emborrachan de amanecida,
o vasos de cristal que acogen
rosas rojas caídas de las voces
de un feliz tendero septuagenario.
Y me siento bien,
infinitamente bien,cuando cierro los ojos
y veo a toda la Humanidad
mirándose de frente sin cara de póker.
Por todo ello podréis entender
que no sé qué es lo que tengo dentro
que se abre como una flor azul en la yema de tus labios
y que se cierra como una ventanilla lunática
en los ojos de millones de mendigos hambrientos.
viernes, 12 de septiembre de 2008
El hombre se volvió sedentario y agricultor para beber cerveza y emborracharse
La vieja idea de que el ser humano se asentó para cultivar y alimentarse mejor ha sido refutada por el científico alemán Josef H. Reichholf, quien afirma que los cazadores del neolítico nunca hubieran cambiado la caza por la agricultura de no ser que hubiera un aliciente adicional: la fiesta.
EFE. Berlín.
El hombre se volvió sedentario y agricultor hace unos 10.000 años, dando pie a la llamada revolución del neolítico, para beber cerveza y embriagarse y no con el fin prioritario de mejorar o asegurar su alimentación. Así lo afirma el biólogo e historiador natural alemán Josef H. Reichholf en su nuevo libro Por qué los hombres se volvieron sedentarios, en el que explica las causas de la revolución que dio lugar a la formación de pueblos y religiones. El catedrático de la Universidad Técnica de Múnich considera totalmente errónea la teoría de que la humanidad empezó a cultivar plantas, abandonó la vida nómada y se estableció de manera permanente en un lugar determinado para alimentarse mejor. "Esa visión habitual confunde causas y consecuencias. Cuando los cazadores y recolectores abandonaron su forma de vida y alimentación tradicional tuvo que darse alguna ventaja inicial", explica el experto, quien subraya que al principio "el cultivo de plantas no trajo consigo ninguna ventaja sobresaliente para la supervivencia". Añade que las cosechas iniciales eran demasiado reducidas y el cultivo de la tierra muy laborioso, lo que no podía garantizar la supervivencia de un pueblo sólo con la agricultura, y sostiene que el hombre del neolítico continuó cazando y recolectando para subsistir. En ese sentido califica igualmente de errónea la teoría de que en las primeras regiones de asentamiento sedentario de la humanidad, en la llamada media luna que va de Egipto a Mesopotamia, había poca caza y mucha vegetación. "Era totalmente distinto", asegura el experto, quien considera que esas regiones eran ricas en caza por lo que no había necesidad de abandonar esa forma de subsistencia y absurda la teoría de que una región pueda ser fructífera y pobre en animales salvajes a la vez. "Por el contrario yo afirmo que la agricultura surgió de una situación de abundancia. La humanidad experimentó con el cultivo de cereales y utilizó el grano como complemento alimenticio. La intención inicial no era hacer pan con el grano, sino fabricar cerveza mediante su fermentación", señaló Reichholf ante la prensa en la presentación de su libro. El catedrático muniqués asegura que la humanidad siempre ha sentido la necesidad de alcanzar estados de embriaguez con drogas naturales que "transmiten la sensación de trascendencia, del abandono del propio cuerpo". En ese sentido, subraya la importancia de los chamanes, que eran quienes conocían los efectos y la dosificación de esas drogas, desde el alcohol a los hongos, pasando por las plantas que se pueden fumar, cuyo uso tenía muchas veces fines rituales en ceremonias de carácter religioso. La cerveza se puede fabricar con grano de cereal salvaje, del que no se pueden hacer grandes cosechas ni alimentar a un pueblo, afirma el biólogo, quien destaca que la cerveza y el vino fomentan el sentido de unidad de un pueblo o una tribu, pero no garantizan su supervivencia. Igualmente asegura que el pan no empezó a producirse hasta que la humanidad no fue capaz de cosechar cereales en abundancia, lo que no sucedió hasta milenios después de que se empezara a recolectar cereal salvaje para transformarlo en cerveza. "Además, la facultad de fermentar cerveza no fue algo espontáneo. La humanidad conocía ya con anterioridad la fermentación de la fruta", afirma Reichholf, quien subraya que el hombre primitivo ya sabía hacer vino de uva y otros frutos que recolectaba en la naturaleza.
sábado, 23 de agosto de 2008
Gracias
Desde aquí mis públicas gracias a la maravillosa gente de la editorial 4 de Agosto que tan bien nos trataron a David y a mí en nuestro periplo riojano. A Enrique, Iñigo, Odón, Carmen, Sonia, María... en fin, todos esos señores y señoras tendrán para siempre un rincón bien soleado en mi corazón.
Nos veremos pronto, compañeros!!!
Nos veremos pronto, compañeros!!!
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